La procedencia de la materia prima para la fabricación de componentes electrónicos

Seguro que estás al día de la situación crítica a nivel económico en todo el mundo. O al menos nosotros, especializados en el certificado de conformidad a Marruecos, tenemos los ojos y los oídos bien abiertos ante lo que está por venir.

La pandemia, sin lugar a dudas, ha llevado a una crisis que nos afecta a todos, ya que, al comienzo de esta situación tan inesperada, el sistema económico empezó a caer con un efecto dominó. Esto es debido a que los grandes exportadores de materiales semiconductores como China, Taiwán o Corea del Sur, están fabricando en pequeñas cantidades debido a los altos precios de los materiales que utilizan para ello.

Empresas como Sony con el último modelo de PlayStation, se han visto obligadas a lanzar al mercado el producto a cuentagotas, debido a la escasez de estos chips, que trae de cabeza tanto al sector de telecomunicaciones como al automovilístico. Ford, Tesla o Mercedes también decidieron bajar el ritmo de fabricación por esta misma razón.

Y quizás te preguntes cómo un chip tan pequeño puede estar paralizando a medio mundo. La respuesta es que los materiales semiconductores se encuentran en la mayoría de los utensilios que usamos a día de hoy. Las tecnologías tienen sus pros y sus contras, y ahora estamos comprobando cuál es esa parte negativa de avanzar hacia este punto.

Países como Estados Unidos, Japón, la UE o Reino Unido se están viendo muy afectados por esta situación tan incómoda en un sistema puramente capitalista en el que vivimos. Además, durante la pandemia las empresas mandaron a su personal a trabajar desde casa, lo que hizo que se disparase la demanda de productos electrónicos ¿El resultado? Saturación y un cuello de botella que no se sabe cómo se va a solucionar. Por ejemplo, si en Taiwán hay escasez, el precio de un ordenador en España aumentará.

El resultado final de esta situación será una relocalización de la fabricación de este material semiconductor. De hecho, la UE se está planteando impulsar la elaboración del mismo y no depender de otros países en los que, aún siendo la mano de obra más barata, pueden dar lugar a otra situación como la actual.

Lo que puede resultar una gran oportunidad para todas las empresas que realizan su labor productiva en Europa, que deberán adaptarse a la normativa aplicable a sus productos en su lugar de destino, y en lo que aquí nos ocupa, el cumplimiento de certificado CMIM para su comercialización en Marruecos.

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